Las fábricas de todo el mundo, desde Japón hasta el Reino Unido, experimentaron una caída en su actividad durante marzo, mientras las empresas se preparaban para los nuevos aranceles de Estados Unidos. Sin embargo, algunas vieron un repunte en su producción, acelerando el envío de productos a los clientes antes de la implementación de las nuevas medidas, según revelaron encuestas globales este martes.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunciará el miércoles una propuesta de aranceles en lo que ha denominado el “Día de la Liberación”, luego de haber impuesto gravámenes sobre el aluminio, el acero y los automóviles, así como un incremento en los aranceles de todos los productos provenientes de China.
Trump ha declarado que ningún país quedará exento de estos aranceles, los cuales los responsables políticos temen que sean el golpe final para una economía mundial apenas en proceso de recuperación tras la pandemia del Covid y afectada por inquietudes sobre la inestabilidad política y las guerras.
La actividad industrial en las fábricas asiáticas se vio especialmente afectada en marzo, ya que la cercanía de los nuevos aranceles, sumada a la debilidad de la demanda global, impactó negativamente en la confianza empresarial, según las encuestas del índice de gestores de compras, un indicador clave de la confianza económica.
En Japón, la actividad de las fábricas registró su caída más rápida en un año, mientras que en Corea del Sur también se aceleró el descenso en la actividad industrial, y en Taiwán la situación fue igualmente más débil.
China, en cambio, presentó un panorama distinto, ya que la actividad en la segunda mayor economía mundial mostró signos de recuperación, ya que las fábricas se apresuraban a entregar productos a los clientes antes de que los aranceles estadounidenses entraran en vigor.
Julian Evans-Pritchard, economista de Capital Economics, comentó que los resultados indicaban que la industria china estaba aprovechando el “adelanto de los aranceles”, pero advirtió: “Sin embargo, no pasará mucho tiempo antes de que los aranceles estadounidenses dejen de ser un impulso positivo para convertirse en una carga”.